HERNÁN
LOMBARDI
MIENTE

El titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, que junto al directorio de la empresa decidió un plan de despidos masivos en la agencia de noticias Télam el pasado martes 26 de junio, concedió desde entonces una serie de apariciones radiales y televisivas en las que intentó justificar el arbitrario despido de 357 trabajadores de prensa con un sinfín de mentiras y engaños.

Aunque se negó a entablar un diálogo con los representantes de los trabajadores cesanteados y no se presentó a hablar con los diputados de las comisiones de Legislación Laboral y Libertad de Expresión que lo citaron al Congreso Nacional el pasado miércoles 4, Lombardi habló con Jorge Lanata en su programa de Radio Mitre, el martes 26 de junio (día en que comenzaron a llegar los telegramas de despido); y con Luis Majul el miércoles 27, a través de un móvil en el programa de A24 “4 Días”.

También habló con María O’Donnell en su programa de Radio Con Vos el martes 3 de julio y con Nelson Castro en Radio Continental el miércoles 4, entrevistas en las que pareció repetir un discurso inalterable y guioniado, repleto de mentiras, inexactitudes y omisiones que detallamos a continuacion

¿CUÁNTO CRECIÓ LA PLANTA DE TRABAJADORES EN TÉLAM?

Con Lanata: “¿Por qué se pasó de una planta de 479 empleados en 2003 a 950 en 2015? ¿Qué necesidad hubo de duplicar la planta? La respuesta lógica es una sola (...) Intentaron confundir periodismo con propaganda política”.
Con Majul: “La agencia tenía 479 empleados en el 2002, tenía casi 1000 cuando asumió el gobierno de Cambiemos en 2015. ¿Por qué creció la cantidad de empleados? Se transformó en una usina de propaganda partidaria durante los diez años del kirchnerismo”.
Con Castro: “En 2003, cuando el kirchnerismo tuvo la responsabilidad de Télam, tenía 479 empleados, en 2015 la dejaron con 926. Es decir que en 12 años de kirchnerismo duplicó la plantilla laboral”.

Lombardi omite decir dos cosas: la primera es que la cifra de 479 empleados a los que alude fueron el resultante de un intento de cierre de la agencia en 2001 por parte del gobierno de la Alianza, una campaña del miedo y un proceso de retiros voluntarios masivos al que accedieron alrededor de 150 trabajadores.

La segunda omisión es que la agencia Télam de 2003 brindaba muchos menos servicios que la que Cambiemos heredó en 2015. El crecimiento de la plantilla de trabajadores obedeció no al ingreso irrestricto de “ñoquis”, sino a una adaptación de Télam a las transformaciones ocurridas por los medios de comunicación debido a las nuevas tecnologías y, más específicamente, a las tendencias que se imponen dentro del mercado de las agencias internacionales de noticias. A los tres servicios principales que la agencia ofrecía a la salida de la Alianza (cablera, servicio fotográfico y control de la pauta publicitaria oficial), se añadieron el área Audiovisual (produce contenidos televisivos, transmisiones vía streaming y contenidos especiales), un Portal Digital de Noticias, un servicio especial de Radio; el trabajo de Digitalización del Archivo periodístico y fotográfico, la sección de infografías, el Reporte Nacional (un periódico diario para los medios gráficos del interior), diversos suplementos de cultura y deportes, y un equipo de difusión en redes sociales.

¿CAMBIEMOS COMBATIÓ LAPROPAGANDA EN TÉLAM?

 

Con Lanata: “¿Por qué se pasó de una planta de 479 empleados en 2003 a 950 en 2015? ¿Qué necesidad hubo de duplicar la planta? La respuesta lógica es una sola (...) Intentaron confundir periodismo con propaganda política”.
Con Majul: “La agencia tenía 479 empleados en el 2002, tenía casi 1000 cuando asumió el gobierno de Cambiemos en 2015. ¿Por qué creció la cantidad de empleados? Se transformó en una usina de propaganda partidaria durante los diez años del kirchnerismo”.
Con Castro: “En 2003, cuando el kirchnerismo tuvo la responsabilidad de Télam, tenía 479 empleados, en 2015 la dejaron con 926. Es decir que en 12 años de kirchnerismo duplicó la plantilla laboral”.

Lombardi omite decir dos cosas: la primera es que la cifra de 479 empleados a los que alude fueron el resultante de un intento de cierre de la agencia en 2001 por parte del gobierno de la Alianza, una campaña del miedo y un proceso de retiros voluntarios masivos al que accedieron alrededor de 150 trabajadores.

La segunda omisión es que la agencia Télam de 2003 brindaba muchos menos servicios que la que Cambiemos heredó en 2015. El crecimiento de la plantilla de trabajadores obedeció no al ingreso irrestricto de “ñoquis”, sino a una adaptación de Télam a las transformaciones ocurridas por los medios de comunicación debido a las nuevas tecnologías y, más específicamente, a las tendencias que se imponen dentro del mercado de las agencias internacionales de noticias. A los tres servicios principales que la agencia ofrecía a la salida de la Alianza (cablera, servicio fotográfico y control de la pauta publicitaria oficial), se añadieron el área Audiovisual (produce contenidos televisivos, transmisiones vía streaming y contenidos especiales), un Portal Digital de Noticias, un servicio especial de Radio; el trabajo de Digitalización del Archivo periodístico y fotográfico, la sección de infografías, el Reporte Nacional (un periódico diario para los medios gráficos del interior), diversos suplementos de cultura y deportes, y un equipo de difusión en redes sociales.

¿LOS DESPIDOS TUVIERON CRITERIO ESTRICTAMENTE PROFESIONAL?

 

Con Lanata: “Después de 30 meses, para evitar juicios, prolijamente, el directorio de Télam construyó esta estrategia que nosotros avalamos. Se relevó gerencia por gerencia, fue un tema estrictamente profesional”.
Aunque sin dejar de sostener la excusa del sobredimensionamiento y/o la del castigo a la propaganda, Lombardi introduce un tercer argumento para echar a 357 trabajadores: el “estrictamente profesional”.

Este concepto no resiste ningún debate, siempre que se tenga en cuenta que fueron cesanteados trabajadores de larga trayectoria dentro y fuera de la agencia, periodistas felicitados por la misma gestión por diversas coberturas o incluso premiados por producciones audiovisuales especiales.

¿EN CUÁL ESPEJO SE MIRA LA “NUEVA” AGENCIA TÉLAM? ¿EN LA DESAPARECIDA DYN O EN LAS AGENCIAS PUJANTES DEL MUNDO?

 

Con Castro: “A la luz de los cambios tecnológicos ocurridos en el mundo, las agencias de noticias cambiaron porque la gente se informa por internet (..) Al calor de que el mundo iba reconfigurando las agencias de noticias, una gran agencia de noticias del sector privado acá en Argentina cerró en este período, que es la agencia DyN, con 100 empleados y el kirchnerismo irresponsablemente duplicó la pauta”.
Con Lanata: “Las agencias de noticias tienen un rol en el futuro: a través de sus marcas para luchar contra las fake news”.
Con O´Donnell: “(Télam) es una empresa que vive solamente el 4% de sus ingresos y el resto del Tesoro Nacional. Otras agencias tuvieron que cerrar por no ser sustentables con 100 personas”.
Si bien Lombardi abandonó su histórico discurso de convertir a los medios públicos argentinos en una “BBC”, durante este conflicto se refirió al rol de las agencias periodísticas en general y apuntó como ejemplo del mercado a la desaparecida Agencia DyN. Respecto del primero de estos puntos, la vaga e imprecisa idea de “combatir a las Fake News”, podemos apuntar que la única manera de hacerlo es con más y mejores periodistas. ¿Cómo va a combatir Télam una noticia falsa que se produzca -por ejemplo- en Catamarca si carece de profesionales en esa provincia?

Más importante es la invocación al cierre de DyN para hablar de lo poco sustentable que son las agencias de Noticias. La decisión empresaria de Clarín y La Nación para cerrar su agencia responde a criterios puramente comerciales. Télam, en cambio, tiene como misión asegurar la información pública de calidad de manera accesible para cientos de pequeños, medios y grandes medios de comunicación distribuidos en la geografía del país más extenso del mundo.

Desde que se inició el conflicto, muchos de esos medios han señalado preocupados el apagón informativo que supone el silencio de Télam y las dificultades que sufren para poder completar sus páginas o minutos de aire.
Télam, segunda agencia de habla hispana detrás de EFE, debe ser comparada con otras grandes noticiosas del mundo, con las que Rodolfo Pousá dice querer competir con la “nueva Télam”. Según un despacho de la agencia española (2017) AFP cuenta con 1.500 periodistas, Associated Press 3.000, Xinhua 6.000, Reuters 2.400 y Bloomberg 2.400, por citar algunos casos. Si bien existen diferencias entre los modelos de administración y financiamiento de las mencionadas, Télam -como es sabido- está muy por debajo de esas dotaciones.

A la vaga visión de agencia que propone Lombardi podemos contraponer la que enunciaron los directivos de la francesa AFP hace apenas un año y en medio de lo que consideraban un “contexto económico horrible”: allí, además de solicitar mayor financiamiento público, aseguraban que aumentarían las inversiones en secciones como vídeo y deportes (despacho de EFE del 11/7/2017 “AFP quiere que el Estado francés inyecte 60 millones de euros más en 5 años”). Justamente, se trata de dos de las áreas o secciones más devastadas por los despidos llevados a cabo por Pousá en Télam.

 

¿DESPEDIR TRABAJADORES ES UN GESTO DE AUSTERIDAD?

 

Con Majul: “Estamos cuidando el impuesto de la pequeña y mediana empresa, del trabajador que paga impuesto a las Ganancias. Solemos ser muy cuidadosos con el dinero de todos”

Con O’Donnell: “(El despido masivo en Télam) tiene un sentido de austeridad”. Para comenzar, los costos de funcionamiento de Télam y el resto de los medios públicos no pueden ser vistos como un gasto, sino como una inversión que garantiza el derecho a la información de la ciudadanía. Pero, además, no sólo el gasto anual para mantener en funcionamiento la agencia Télam es insignificante en relación a otras erogaciones del Estado macrista (como los 100 millones de dólares de promedio diario que se gastan en -intentar- mantener a raya la suba del dólar), sino que la forma en que se llevó a cabo el plan de despidos masivos constituye un derroche descomunal del dinero de las arcas públicas. 

Fueron despedidos trabajadores con larga antigüedad, alta categoría y con el trámite jubilatorio iniciado. Fueron despedidos trabajadores con enfermedades crónicas graves. Fueron despedidos trabajadores que se encontraban de licencia. Al comienzo del año se lanzó en la agencia un plan de jubilaciones anticipadas en las que ya se habían anotado casi 40 compañeros, pero finalmente no se ejecutaron. También había trabajadores que estaban dispuestos a acogerse a un potencial plan de retiros voluntarios.

La manera en que se realizaron muchos de los despidos, con casos en los que incluso no recibieron notificación de despido formal alguna pero sí recibieron en sus cuentas una suma exorbitante de dinero que se presume pueda ser una indemnización, garantiza una ola de juicios contra el Estado que incrementará aún más el gasto por esta decisión.

 

¿LA CONFLICTIVIDAD SINDICAL DE TÉLAM IMPIDE EL DIÁLOGO?

 

Con Majul: “Durante todo este tiempo, durante dos años y medio, hubo más de 61 paros en la empresa, lo que quiere decir que esa militancia que había adentro de la empresa, esta idea de “resistiendo con aguante” siguió funcionando”.

Con Castro: “En una empresa que en estos dos años y medio pagó los sueldos como corresponde, tuvo todos los aumentos que marcó la ley, tuvimos en esa agencia, que fue también un núcleo de “Resistiendo con aguante”, 61 medidas de fuerza tomadas por 44 delegados. 44 delegados en una empresa de 900 personas cuando la ley marcaría 10, 61 medidas de fuerza”. 

“Todos esos casos obviamente van a ser, son conversados permanentemente, pero no se olvide que es una empresa con 44 delegados que bloquearon permanentemente cualquier diálogo (...) En una situación de amenazas y violencia extrema por parte de este grupo de delegados”. 

Con Lanata: “En 900 personas hay 44 dirigentes sindicales cuando tendría que haber menos de 15. Impulsaron 61 medidas de fuerza. Los funcionarios tenemos que actuar con responsabilidad”. 

 

Aquí hay una información falsa y otra engañosa: la falsa es la cantidad de delegados. Si se toman las dos representaciones aceptadas por Télam y se cuentan los delegados titulares (como se debe hacer la cuenta) son 20, a razón de 9 por Sitrapren y 11 por Sipreba. El número no es antojadizo, sino el que marca el artículo 40 de la Ley 23551. En tanto, es engañoso hablar de “61 medidas de fuerza”. Allí engloba desde un paro efectivo de actividades, ceses de tareas por horas y hasta “aplausazos” o “ruidazos” por los pisos. De ninguna manera existieron “61 paros” en dos años y medio como manifestó en la entrevista con Majul.

Otro concepto que Lombardi elige olvidar es que los trabajadores están amparados por la Constitución Nacional y de ninguna manera pueden ser despedidos por ejercer su derecho a huelga. 

Finalmente, el titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos afirmó a Nelson Castro que el diálogo con los trabajadores de Télam en el contexto de una oleada masiva de despidos está obturado por las “amenazas y violencia extrema” de los delegados gremiales. Lombardi miente o desconoce la realidad de la agencia, en cuyo caso debe saber que está invitado a concurrir a cualquiera de las dos sedes. Si decide hacerlo, en lugar de comunicar su posición a través de entrevistas radiales, tanto él como los directivos de Télam descubrirán que la masa de trabajadores de Télam, despedidos o no, permanece en sus lugares habituales de tareas ansiosa de que se le brinden explicaciones y se abra una mesa de diálogo. En Télam no hay barricadas, no hay atrincheramientos ni ingresos vedados. Son los directivos y empleados de jerarquía los que se ausentaron desde la llegada del primer telegrama de despido para no tener que enfrentar el justo reclamo de los trabajadores.

 

¿SIENTEN DOLOR LOS RESPONSABLES DE LOS DESPIDOS?

En las cuatro entrevistas brindadas por Lombardi, el funcionario se deshizo en artificiosas muecas de “dolor” por tener que dejar sin trabajo y por lo tanto sin salario a los empleados de Télam.
A pesar de repetir una y otra vez cuánto le cuesta y le duele tomar estas decisiones “necesarias”, el ministro de Medios afirma avalar la metodología implementada en Télam. Contraria a cualquier atisbo de compasión, su estrategia implica la ausencia de los miembros del directorio y jerárquicos para brindar explicaciones, la llegada de los telegramas de despido a cuentagotas (a más de 10 días de iniciado el proceso de despidos decenas de trabajadores siguen sin recibir una notificación formal) o el desprestigio y difamación pública, entre otras.
Quizás Lombardi, sienta aún más “dolor” al saber que a partir de la traumática situación vivida en la agencia, varios compañeros han sufrido graves problemas de salud, que van desde el infarto o el accidente cerebro vascular hasta picos de presión y ataques de pánico. Quizás sufra inmensamente al descubrir que el Directorio decidió apelar la decisión judicial que ordena reincorporar a uno de los trabajadores despedidos de Télam para que no pierda su obra social y así pueda continuar su tratamiento oncológico.

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